Prensa: Iniciativa del Bages para crear ropa de algodón de “kilómetro cero”

Iniciativa del Bages para crear ropa de algodón de “kilómetro cero”

Cotó Roig quiere controlar íntegramente la cadena de producción: desde el cultivo de la materia prima hasta la confección.

, Estefania Escolà | Actualitzado el 13/05/2014 www.naciodigital.cat/manresainfo/

Premsa                   Una de las promotoras del proyecto Cotó Roig, Rosa Escalé, en un telar de una fábrica de Navarcles                            Foto: Estafania Escolà. Traducción de Cotó Roig.

Cultivar el algodón, hilarlo, tejerlo y confeccionarlo. Esta es la cadena que quiere recuperar el  proyecto del Bages Cotó Roig para obtener ropa de algodón de buena calidad, respetuosa con el medio ambiente y a un precio asequible “sin que tenga que ir a la otra punta del mundo y volver”.

 

Así lo ha explicado a l’ACN (Agencia catalana de noticias) Àngels Perramon, una de las impulsoras del proyecto, que ha explicado que su objetivo era ver si es posible “juntar todo el circuito: desde el cultivo del algodón hasta la ropa que nos ponemos”. Para hacerlo, Perramon se ha asociado con la tejedora Rosa Escalé para poner en marcha un proyecto que también quiere despertar el interés de la gente joven porque alertan de que “nos estamos quedando sin industria y sin oficio”.

 

A raíz del accidente hace un año en una fábrica textil de Bangladesh, donde murieron más de mil trabajadores, Àngels Perramon, agrónoma de profesión, empezó a preguntarse qué estaba pasando en el mundo del textil. “Contacté con gente del movimiento “slow fashion” y me comentaban las dificultades que hay para encontrar algodón y sobre todo que sea ecológico”. Por eso, convenció a Rosa Escalé –con más de 40 años de experiencia en el mundo textil- para ir hasta Andalucía a conocer de cerca la Cooperativa Las Marismas de Lebrija, que se dedican a la producción integrada de algodón.

 

“Pensamos que sería una buena idea poner en marcha todo el recorrido y ver si era posible juntar todo el circuito: desde el cultivo del algodón hasta la ropa que nos ponemos”, ha relatado Perramon. Según ella, a la cooperativa andaluza “les interesó la idea” porque estaban hartos de ver como su algodón va a la otra punta del mundo para acabar comprando camisetas confeccionadas fuera, cuando nosotros somos productores de la materia prima”. Por eso, Àngels y Rosa salieron de la visita con un acuerdo con la cooperativa para poner en marcha el proyecto.

 

Los agricultores andaluces cultivan la planta del algodón a través del sistema de la producción integrada, que según Perramon, aunque no se trata de agricultura ecológica, “también es respetuosa con el medio ambiente, con la recuperación de la fauna y la flora, y sólo utilizan productos químicos cuando es estrictamente necesario y siempre bajo control”. Además, la agrónoma ha explicado que el objetivo de los productores de algodón es avanzar hacia la agricultura ecológica del algodón, aunque ha asegurado que es un “proceso lento”. 

 

Tejidos con rostro y alma

Uno de los objetivos de Àngels y Rosa es dar visibilidad a todas las personas implicadas en la creación de una pieza de algodón. Por eso, quieren que en las etiquetas no aparezca sólo el nombre de la marca, sino el de todas las personas que la han hecho posible: quién la ha cultivado, hilado, tejido, acabado, diseñado y confeccionado. Les gusta decir que quieren crear “tejidos con rostro y alma”.

 

Por otro lado, Escalé ha subrayado las propiedades del algodón y ha explicado que es un producto “muy amable con la piel”. Además, considera que es un material “asequible a en cuanto a precio y más bondadoso con nuestro cuerpo que los materiales sintéticos como el poliéster”.  Escalé ha explicado también que su objetivo es trabajar con el conocido como “cotó roig” (algodón crudo o lienzo moreno), denominación que da nombre al proyecto. Según ha detallado, el “cotó roig” es aquel que tradicionalmente utilizaban las mujeres que trabajaban en las fábricas para aprovechar piezas con taras. “Es un algodón en bruto, una tela tejida sin que se le haya hecho ningún refinamiento ni blanqueamiento, es como un diamante en bruto”, ha detallado. “Nuestra voluntad es que los diseñadores trabajen a partir de este “algodón en bruto”, pero también elaborar piezas básicas con esta tela, como por ejemplo camisetas.”

 

 

15.000 euros para arrancar el proyecto

Para poder poner en marcha el proyecto, sus impulsoras han puesto en marcha una campaña de micromecenaje en Verkami para recoger 15.000 euros. Aunque calculan que necesitarán 50.000 euros para poder hilar, tejer y confeccionar cinco mil kilos de algodón, Perramon ha explicado que con estos 15.000 euros harán una “prueba” para ver la aceptación de la iniciativa. Para hacerlo, han encargado cinco mil kilos de algodón a los agricultores andaluces y fabricarán unas muestras en el taller de Navarcles para poder mostrar el producto a diseñadores y pequeños empresarios.

 

Su intención es crear una mesa sectorial donde se reúnan agricultores, hiladores, tejedores y diseñadores “para ponernos de acuerdo y decidir cuántas toneladas de algodón o metros de tejido necesita la industria y cada uno pueda tener su parte”. El objetivo de las emprendedoras es que los artesanos y los diseñadores puedan acceder a los tejidos que se cultivan dentro del estado español y puedan promover la venta y manufactura de sus productos dentro del mercado de proximidad.

 

Un oficio en vías de extinción

Escalé ha recordado que la mayoría de los profesionales que aún se dedican al sector textil “somos mayores” porque es un oficio “mal pagado y esclavo”. Según ella, este hecho, sumado a la deslocalización que empezó a producirse en los años 90 ha probado que “nos estamos quedando prácticamente sin industria y sin oficio y estamos perdiendo la posibilidad de una economía que nos había sustentado durante muchos años”. Por eso, Escalé reclama que no desparezca el oficio y que los jóvenes puedan aprender el trabajo “de los pocos que quedamos y que estamos a punto de jubilarnos”.  

 

“En los años setenta el textil representaba el 70% de la ocupación en nuestras comarcas y habíamos estado entre los mejores del mundo, juntamente con los italianos y los japoneses”, ha relatado Escalé. Según ella, “tenemos una cultura muy rica pero quizás con poca autoestima porque al ser un oficio tan duro teníamos ganas de que nuestros hijos tuviesen otras oportunidades que no fueran ser tejedores”. Con todo, esta tejedora con 40 años de experiencia cree que las cosas han cambiado y que “en un momento en el que existe un índice de paro juvenil tan elevado, invito a los jóvenes a volverse a interesar por tejer o hilar y formar parte de esta cadena”.

¿Queréis conocer de dónde proviene nuestro algodón?

Los agricultores de la Cooperativa Las Marismas de Lebrija nos han hecho llegar este video donde podéis ver todo el proceso de  cultivo del algodón, desde que se siembra en abril, hasta que se recolecta durante los meses de Octubre-Noviembre, y como pasa por la planta desmotadora  donde se limpia de impurezas y se separa la semilla, y posteriormente, es compactado en balas a punto para ser distribuidas.

REPORTAJE ALGODÓN CML (1) from Cotó Roig on Vimeo.

¿De qué hablamos cuando hablamos de producción integrada?

En el momento en el que vivimos, nuestros oídos escuchan continuamente las palabras: ecológico, km 0, proximidad, etc.

Pero a menudo no se explica en qué consiste cada cosa, en qué consisten y cuáles son las diferentes dificultades para llevar a cabo este tipo de producciones, y del sobreuso, y a menudo mal uso que se da a estas denominaciones.

Quizás el término producción integrada no es tan familiar a nuestros oídos, y quizás se desconaozaca totalmente en qué consite, aunque para nosotras la producción integrada forma parte de un tipo de producción racional dentro del proceso de evolución de un cultivo intensivo como es el del algodón.

Camps Cotó andalusosweb

La producción integrada se basa en un tipo de producción que quiere ser respectuosa con el medio ambiente y al tiempo aseguarar la redibilidad de los cultivos. 

Según el Consell Català de la Producció Integrada: “La producció integrada es un sistema de producción d’alimentos de calidad mediante métodos respetuosos con la salud humana y el medio ambiente. La producción integrada da respuesta a las demandas de calidad y seguridad en los alimentos que exigen los consumidores responsables. La calidad y seguridad de los productos se garantiza mediante una certificación oficial”.

Para la Junta d’Andalusia la producción integrada se define como: “Los sistemas agrícolas de obtención de vegetales que utilizan y aseguran a largo plazo una agricultura sostenible, introduciendo métodos biológicos y químicos de control, y otras técnicas que compatibilizan con las exigencias de la sociedad, la protección del medio ambiente y la productividad agrícola, así como las operaciones realizadas por la manipulación, envasado, transformación y etiquetado de productos vegetales acogidos al sistema”.

Como podemos observar, desde el punto de vista del Consell Català de producció Integrada, se trata de un sistema de producción que se uitliza a nivel de alimentación, y desde la perspectiva del Gobierno andalúz, se extiende a otros cultivos que forman parte del sistema agrario y que acaban teniendo contacto con nuestra piel y afectando a nuestra salud.

Durante muchos años las producciones agrícolas han aplicado sistemas de producción que se han basado en el máximo rendimineto, mediante la aplicación masiva de productos químicos, tanto de fertilizantes como de fitosanitarios, destruyendo y contaminando la flora y la fauna asociada, los cursos de agua e incluso, en muchos caos, los mismos suelos. Y esto no sólo se ha producido a través de la aplicación de productos químicos, sino con la utilización de labores inadecuadas, entre otras causas.

Este sistema productivo ha provocado una separación entre el  agricultor y la tierra. Y esta separación ha provocado que se hayan perdido, en muchos casos, muchos conocimientos, y ha llevado a una falta de observación del medio y de su evolución.

De aquí procede nuestra apuesta por la producción integrada, que es el primer paso hacia una agricultura ecológica hecha de una manera racional, asegurando la viabilidad del cultivo, dando tiempo al agricultor a que desaprenda y aprenda de nuevo, adoptando el campo de cultivo como medio competo en el cual cada ser vivo, cada planta, cada elemnto que interviene en la producción juega un pael importante, y en función de cómo se le trata, puede tener una respuesta u otra.

La tierra es un ser vivo más, que necesita que la cuiden, que la alimenten y que las lombrices y otros animales forman son su sistema digestivo, su limpieza y su protección

pero la decisión de usar algodón andaluz no se basa únicamnete en el criterio de que se use el cultivo integrado como método de producción, sino que apuesta por la Cooperativa de Las Marismas porque es una Cooperativa formada por pequeños y medianos agricultores que trabajan y viven de la tierra, que quieren hacer bien lo que hacen y que su trabajo se vea recompensado.

¡Por eso queremos trabajar juntos

 

 

 

¿Quién somos?

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¿Nos presentamos? De acuerdo, pero lo hacemos a cuatro manos.

 Rosa: Me parieron debajo de un telas y me acunó el ruido de las máquinas… Soy de una raza en extinción que conozco por cultura (mi entorno) como ya pocos de mi generación. Empecé como aprendiz local y me jubilé como creativa para colecciones mundiales de moda en tejidos de algodón.

Àngels: Yo no soy del ramo textil, yo nací más bien entre peces y campos, disfrutando de la naturaleza en todos nuestros juegos. Desde pequeña quería hacer cosas para que la vida de todos fuera más simple, bonita y feliz.

Mi estancia en un campo de refugiados durante la guerra de los Balcanes hizo que me  acercara al mundo agrícola y encaminé mi formación hacia la tierra y el agua. Esto me ha permitido trabajar en diferentes países y en distintos ámbitos, y conocer a personas y situaciones vitales muy diversas, que me han ayudado a enfrentarme al mundo con valentía y a decirme a mi misma que nada es imposible.

Rosa:…Esto me ha hecho disfrutar mucho. En todo este camino he hecho antropología y sociología, sin dejar de tejer, y desde el 68, en que yo empezaba a anudar en la pequeña fábrica de mi padre, en Cataluña ya sufríamos una de los primeros grandes descensos del sector, a causa de la deslocalización del textil hacia Corea. Desde entonces he asistido a diferentes crisis del sector, hasta en China, donde diferentes países “emergentes” han ido haciendo de esquiroles en diferentes momentos, hasta la exterminación de casi todo el oficio, fomentada por grupos como Zara y otros que conocemos.

En 2005 me retiro de este sistema, paso por un año sabático dónde me pregunto qué puedo hacer con un oficio tan maravilloso, con el que he disfrutado tanto, para crear economía. Pero una economía real, que nos enriquezca, no que nos degrade y empobrezca hasta hacernos bajar las persianas  a tantos…

Àngels: También he hecho antropología y sociología: ¡Viajando por el mundo aprendes mucho de eso! Y una de las cosas que aprendes es a apreciar el lugar de dónde vienes. Siempre pienso que en casa es uno de los mejores lugares para vivir, así que el año pasado decidí pararme e intentar aportar un granito de arena para mejorar las cosas de forma local, con la intención que la repercusión de mi trabajo fuera también global.

Rosa: En 2008 presento al mundo la colección Aixovar con la intención de que sea una huella porwue los hijos de la cultura textil, la nuestra, puedan apreciar la calidad y la sencillez de unos tejidos que aún podríamos producir y disfrutar desde casa y desde la proximidad con esta riqueza que tenemos.

El camino de esta colección se ha convertido en un test y una buena cata en diferentes sectores y colectivos, y me llevan a pensar que tendría que realizarse como un proyecto de economía porque el mundo nos ha dado un sí.

Àngels: Así que en Abril del 2013, después del accidente en una fábrica textil en Bangladesh, decidimos conocer qué pasaba en el mundo del algodón, buscamos información, hablamos con diferentes personas y, en estas conversaciones, se va repitiendo el nombre de Rosa como referente, como una persona que tiene visión propia, que camina hacia dónde nosotras queremos caminar.

Rosa: En este camino de construir empresa y proyecto, conozco a Àngels, que va por el sendero, desde su formación y pasión, de buscar vías de trazabilidad con el algodón de Andalucía, que parece ser que se va hacia Asia y lo tenemos que ir a comprar de vuelta en nuestros grandes escaparates, vía Bangladesh o otros lugares. Àngels: Así que busco a Rosa, la conozco, le explico lo que pienso, hacia dónde queremos ir i síiii…

 Y nace un sueño:

Conocemos el camino, conocemos el oficio…, y empezamos a intimar con todos los pasos y engranajes de la cadena: agricultores, hiladores, tejedores, acabadores y confeccionistas, i voilà!:  ¡Áun es posible!

A pesar de que el mejor hilo que vemos que se puede obtener con esta calidad de origen cercano ya no se fabrique en Occidente (el hilo que tenemos lo importamos por precio), existen hiladores dispuestos a poner en marcha las máquinas para probarlo, y vemos posible poder ofrecer con este hilo, la base de tejidos que forman parte de la colección Aixovar, y ampliar posibilidades con la intención de que puedan disfrutarlo otros creadores, artesanos y confeccionistas que trabajan con algodón, y a los que se les hace difícil tener acceso a buenos materiales hechos en casa. Y así es como creamos Cotó Roig.

Lo que pretendemos hacer circular con este proyecto es que cuando creatividad y propósito se dan la mano, encontramos aún las herramientas para vehicularlos, porque somos una cultura rica en oficios. Pero no nos engañemos: el algodón o es industrial o no es viable.

Para poner en marcha este camino de la trazabilidad, en el que podamos visualizar y sentirnos cercanos a toda la cadena, necesitamos unos mínimos muy altos, y conseguirlo dependerá de que vosotros digáis un Sí, que cuando busquéis una pieza de algodón que os vaya a tocar la piel, invirtáis en valores: el valor que le dais a vuestra piel, a vuestro trabajo y al fruto de la tierra.

 Rosa Escalé Bosch

Àngels Perramon Serra

 Cotó Roig, 2014

 

¿Por qué formas parte del circuito? ¿Por qué te hemos incluido en la cadena de la trazabilidad?

Porque sin ti no hay nada. Son personas como tú, que quieren conocer cómo funcionan las cosas, que les importa el origen y los procesos de la ropa que utilizamos, las que nos ayudan a tejer este sueño.

Este proyecto nace en el momento en que yo me cuestiono que sé, qué sabemos sobre el textil en general: Sólo conozco los anuncios de las grandes marcas que nos invaden con ropas, tendencias, multitud de ofertas, un masivo mercado no controlado y que no logra ocultar las tragedias humanas que ocurren en el mundo, o quizás deberíamos llamarlo “submundo” textil.

Y es cuando me planteo estas preguntas, cuando empiezo a descubrir su complejidad. La gran cantidad de empresas y personas diferentes que trabajan para hacer que tengamos la camiseta de moda.

Aquí es cuando junto con Rosa nos planteamos utilizar la lógica: Si existe una demanda de piezas de algodón cultivado en condiciones medioambientales correctas y cercanas, si tenemos una industria que aún subsiste, y que a pesar de no tener las máquinas en funcionamiento, aún puede ponerlas en marcha, y si contamos con un buen número de diseñadores comprometidos, con ganas de crear sus piezas de un modo más sensato y sostenible: ¿Por qué no cerramos el circuito? ¿Por qué no utilizamos todo el proceso, desde el campo y la industria a la creatividad?

Desde Cotó Roig  apostamos por todos ellos. Porque trabajan y dan trabajo, y deseamos que también apuestes, porque si lo tienes en cuenta, en definitiva, ¡eres tú quien lo hace posible!

¡Tú creas Comunidad!

El diseño

Recordáis aquel chiste de: “¿Estudias o diseñas?”.  Coincide con el tiempo en el que los obreros llevamos a los hijos a las universidades, en masa. Habíamos dado un salto económico y ya nadie quería ir a la fábrica.  Los espíritus más creativos se decantaron por las escuelas de diseño…

Ahora tenemos un buen número de de diseñadores  titulados, en el paro o emigrados.

Y de la misma manera que existe un antes y un después, con la irrupción de Zara o Ikea en nuestras vidas, cuando aparece Pinterest, nos damos cuenta de que el diseño es universal, de que todos podemos crear, aunque seamos autodidactas o nos hayamos formado en otras disciplinas.

Pero no podemos obviarlo: para aplicar toda esta sobredosis que tenemos de diseño, necesitamos de la Industria.

Para diseñar un producto idóneo para el uso al que va destinado, tenemos que intimar con las materias, conocer todos los pasos y procedimientos que nos ayudarán a  obtener lo mejor de nuestra idea, y conocer la manera óptima de fabricarla, y para que el coste sea el correcto y el precio asequible para el usuario.

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La industria es la herramienta con la que cuenta el artesano para ofrecer su obra única al uso común.

En consecuencia, no acaba de tener sentido que queramos crear una pieza de ropa y nos quedemos sólo con el diseño y la tienda, y el resto: materias, oficios e Industria estén en Asia.

La trazabilidad que propone Cotó Roig no es sólo económica: si no podemos vernos las caras todos los que nos autoalimentamos, no nos enriquecemos, no hay alma, ni circuito creativo.

Si trabajamos juntos en cada paso, enriquecemos y refinamos el producto que va a ser la pieza final. Es entonces cuando la pieza de producción que tenemos en las manos, mejora incluso la idea original.

Es por eso que os queremos ofrecer unos buenos materiales textiles básicos del algodón que conocemos y que sabemos cómo debemos trabajar, para que vosotros, diseñadores de una pieza o de mil, lo podáis disfrutar.

El acabado

Tradicionalmente, los acabadores pertenecían al ramo del agua.

Su trabajo consiste en lavar la “empesa” o tejido crudo, limpiar impurezas y dejar el tejido estabilizado de medidas, es decir, encogido para que el confeccionista o el usuario no tenga problemas posteriores.

En torno a los acabados se encuentran: la estampación, los tintoreros y el ennoblecimiento, es decir, todo lo relacionado con añadir materiales para mejorar el tacto, aportar protección al tejido, etc.

Son industrias con peso propio, sus máquinas miden 20 o 30m i necesitan mucha agua. Todas ellas tienen normativas y revisiones específicas del sector y de productos, y por supuesto, depuradoras.

Acabats

De los años 60 a esta parte, como en tantos otros ambientes de la vida cotidiana, han triunfado las Químicas, como en la tierra, en las farmacias… Y, paralelamente, se ha deslocalizado la tejeduría hacia Asia, la industria se ha desmembrado, el tejido viene de fuera, importado a peso y pasando por la Bolsa, de las manos de expertos en especulaciones, que no en tejidos.

Por lo tanto, la situación actual es la siguiente:

En general, los tejidos que encontramos en las tiendas se han creado especulando con el coste de las materias, y son de baja calidad y poco diversos. Viajan vía contenedor y cuando llegan aquí, son adquirido por diferentes importadores que los diferencian para hacerlos atractivos para nuestras colecciones de moda, a base de procesos de acabados, estampaciones y productos añadidos, generalmente químicos, que dañan a los tejidos, y a veces, a nuestra piel.

En  Cotó Roig hemos invertido el criterio: Hemos diseñado y creado unos buenos tejidos de base, con la mentalidad de básicos, que no requieran de ennoblecimientos posteriores. Tejidos pensados para encoger y ser estables, que con un proceso industrial de lavados que consiguen un efecto similar al que hacían nuestras abuelas en el río, podamos darles uso, y sean amables, estables y duraderos.

La tejeduría

El textil algodonero empezó en nuestro entorno, las comarcas del Bages y el Berguedà, a finales del 1800, cuando pasamos de la energía del vapor a la hidráulica, las fábricas de alrededor de Barcelona se deslocalizan hacia los ríos y, de paso, los industriales se quitan de encima a los movimientos sindicales, que en las ciudades ya estaban demasiado organizados y la mano de obra salía demasiado cara…

Tenemos una cultura antigua y un oficio viejo… Ya son dos siglos ¡y continuamos!

Hasta los años 60, el 70% de nuestra población se dedicaba al textil directa o indirectamente. Hemos crecido entre telares, sabemos tejer.

Ya hemos hablado de las cualidades en los hilos de algodón. Para tejerlo, tenemos que disponerlo en el telar en forma de urdimbre y de trama, lo que llamamos preparación:

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La urdimbre consiste en poner en paralelo en un plegador, todos los hilos que caben en el ancho de la pieza, de la longitud máxima que vamos a tejer y que permite el telar.

La acción de tejer significa tener la urdimbre tensada y en los movimientos que le dispongamos, y hacer pasar  la trama o las tramas para ir construyendo el tejido.

Esta acción mecánica y la velocidad de los telares causa una fricción en la urdimbre que provocaría rupturas en el tejido. Tradicionalmente, esto se evita bañando estos plegadores llenos de hilo antes de que vayan a los telares, con cola de pescado o patata, o bien con otros productos certificados que después desaparecen con el primer lavado.

Existe, no obstante, otra opción para evitar el uso de estas colas, que es por la que hemos optado en Cotó Roig: Fabricar un buen hilo peinado y doblarlo, para ganar resistencia en la tejeduría y en el tejido final.

El hilo a 2 cabos contribuye a darle un aspecto más limpio al tejer, y el tejido gana en caída y nobleza. La calidad de un tejido está condicionada por una buena urdidura. El telar nos permite jugar con estructuras mediante la disposición de la urdimbre y sus movimientos, nos permite tramar con hilos diversos, darle densidad o ligereza al tejido, dependiendo del propósito.

Cuando la pieza sale tejida del telar la llamamos “empesa” o tejido crudo, y en el caso del algodón, se ha venido llamando, familiarmente, algodón moreno o lienzo moreno (en catalán “Cotó Roig”).

 El siguiente paso, antes de ponerla en circulación, serán los acabados, que pertenecen al tradicionalmente denominado “ramo del agua”.

La hilatura

En la hilatura empieza el proceso industrial de todo el sector textil.

Muchas grandes empresas del siglo pasado empezaban con la hilatura y seguían todos los procesos de tejido, acabado y comercialización de los productos confeccionados y con marca propia.

 Hilar consiste en convertir la fibra de algodón suelta en hilo.

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Esto implica toda una serie de pasos por diferentes  máquinas:

Abrir las pacas i mezclar las fibras, dejarlas respirar, limpiarlas, quitar las impurezas, eliminar las fibras demasiado cortas, alinearlas y ponerlas en paralelo hasta obtener una mecha fibrosa…

Ir peinando estas mechas, mezclándolas para obtener más uniformidad, estirando y dando torsión en diferentes pasos, hasta obtener la calidad y grueso óptimos que deseamos o que pretendíamos.

El proceso es tan largo y puede ser tan refinado como queramos, y las máquinas son extensiones de caminos que conducen de un paso a otro, comunicándose directamente en muchos casos. En argot de los trabajadores las llamábamos “las continuas”.

 Escoger el hilo óptimo a fabricar, a partir de la fibra que tenemos en las manos, es el primer paso para diseñar un buen producto.

 El algodón español tiene fama de ser una fibra de longitud y finura medianas, pero con mucho nervio. Esto no nos permite fabricar tejidos hiperligeros y refinados como el algodón egipcio, pero nos proporciona un hilo también de finura mediana, limpio, resistente y utilitario: perfecto para unos buenos básicos en género de punto y en tejidos de peso medio.

En Cotó Roig hemos diseñado estos hilos de la mano del hilador de Ripoll i de los agricultores de Sevilla, i sobra decir, que no nos vamos a ahorrar ninguno de estos preciosos pasos de la hilatura para obtener, finalmente, los mejores tejidos.